Tan tonta, aliteración sin duda buscada
por el autor, es el título de la primera novela del jienense Carlos Catena
Cózar tras la publicación de varios poemarios. Siempre interesado por temas
como las servidumbres del trabajo, la emigración, el desarraigo o cómo lo
material condiciona nuestras relaciones afectivas, el debut literario de este
autor tiene además tintes de novela negra.
La historia nos lleva al inicio de los años 2000, sin ninguna referencia explícita a ello pero con múltiples elementos que la sitúan en el tiempo (el boom de las estancias au pair, de la BlackBerry, o de ciertas tendencias musicales) – de hecho, una de las principales señas de identidad de la novela es la omisión de nombres, fechas, datos concretos y palabras que no se dicen pero sí resuenan en la cabeza del lector.
Una joven andaluza llega como au pair a Dublín, a una casa
extraña donde se le encarga cuidar de un preadolescente bastante icónico con ataques
de llanto nocturnos que vive con un padre bueno aunque ausente. Las barreras
idiomáticas, socioculturales y hasta afectivas de la protagonista la llevan a
encerrarse en su propia voz y a proyectar su visión sobre todo lo que la rodea.
Es ella misma la que cuenta, juzga y desconfía de todo y de todos, especialmente
de sí misma. Y desde su soledad afronta como puede las tribulaciones de la vida
como niñera expatriada.
Sin necesidad de nombrarlos, se abordan temas como los traumas
emocionales, la intromisión de los adultos en el mundo interior de los niños,
la exploración del género, o la búsqueda desesperada de pertenencia grupal en
la juventud.
El ritmo de la narración es muy original, acelerado y en ocasiones casi
ansioso, como una vorágine de pensamientos, dudas y traumas en la que a veces
es difícil discernir entre lo real y lo imaginario. Pese a todo, sobrevuela un
sentido del humor en el uso del lenguaje y en la manera en que la protagonista
explica todo en primera persona que resta gravedad a la exploración de ciertos
temas.
Tan tonta es una historia de fantasmas sin
fantasmas donde es inevitable no sentir compasión y empatía por la protagonista
y con un plot twist final que, si
bien nos puede dejar con mal cuerpo, hace que la historia sea aún más redonda.
