'¡La reina se aburre!': adaptación al aula de ¡Sí, señor oscuro!


"¡Sí, señor oscuro!" es un juego fácil que se presta a cualquier tipo de modificación para su utilización en las aulas de cualquier nivel de secundaria.

Sin embargo, consideramos que algunas de las bases del juego (poner excusas y culpabilizar a otro jugador), pueden ser cuestionables a la hora de potenciar los valores que consideramos fundamentales en el aula: honestidad, objetividad y sinceridad. Por ello, hemos realizado una adaptación del juego con el objetivo de implantarlo en las clases de Lengua y Literatura sin que pierda la esencia del mismo: el fomento de la imaginación y creatividad, la espontaneidad y la oralidad.



Por lo tanto, el juego pasa a llamarse “La reina se aburre”. Con el mismo objetivo, todo gira en torno a la novela caballeresca: los jugadores son juglares y su misión es la de entretener a la reina con una buena historia. La dinámica es la misma que en “Sí, señor oscuro” en el sentido de crear una narrativa: un mazo de cartas para la construcción de la historia y otro para las acciones de "pasar el marrón".

Los jugadores, a modo de trovadores, tendrán que construir una historia coherente y entretenida con base en las cartas que les ha tocado. También pueden utilizar cartas de acción como las diseñadas para esta versión del juego:

Si la trama no es original, el trovador titubea o tiene incoherencias, la reina (un jugador que hace de máster de forma rotativa) podrá dar una carta con una Z (simbolizando el aburrimiento). Si algún jugador obtiene la carta ZZZ, es que la reina se ha aburrido del todo y se ha dormido, y por tanto, pierde.

Con este juego se fomenta la improvisación, el vocabulario y la narrativa a través de la descripción, la narración y la utilización del lenguaje de forma coherente. También puede facilitar la profundización en cualquier otra actividad que permita el desarrollo de la narrativa.
 

Expansión:

Para animar e inspirar a los jugadores, cada juglar recibirá una carta de personaje cuyo rol representará una personalidad que afectará a su tipo de narración: romántico, dramático, cómico, terrorífico o misterioso. Según el papel que adopten, deben articular una narrativa acorde que continúe siendo verosímil y atractiva para la reina. Esto provocará giros y contrastes en la narración que obligarán a los demás trovadores a esforzarse por encajar sus creaciones.